4.4.17

Supongo que ya no escribo casi nunca porque últimamente pasan tantas ideas por mi mente que he dejado de ser capaz de gestionarlas y ordenarlas. Pero sigo aquí, con un montón de cosas que decir y un montón de historias que contar aunque estoy empezando a pensar que he perdido la facultad de hacerlo (yo que creía que escribir era una de las pocas cosas que podía hacer bastante bien). También puede ser, voy a reconocerlo de una vez, que me haya rendido un poco y haya decidido quedarme en leer, escuchar y ver las historias de los demás sin pararme a contar las mías. No es que sea el camino fácil porque vivo con la misma intensidad casi todas las historias y me afecta todo demasiado pero, eso sí, es el camino que menos esfuerzo me supone. O, tal vez, me he cansado de decepcionarme porque mis historias no iban a ninguna parte... ¿no?

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