19.2.17

Tengo uno de esos días y voy a ponerme seria. Tienes que tener claro que las personas de las que tienes que rodearte no son esas que están ahí sólo para las risas, los buenos ratos y las noches de fiesta. Las que cuentan, además de todo eso, están ahí en tus rachas malas cuando ni si quiera eres capaz de salir de la cama y que cuestionan tus "estoy bien" porque te conocen lo suficiente para saber que es mentira. Las personas que de verdad importan son las que cuando no podías tú sola han conseguido empujarte (incluso estando a kilómetros de distancia). No puedes olvidarte tampoco de que, a pesar de que a las tres de la mañana te entren las dudas de todo, sí que importas. A lo mejor tu vida no va a tener ningún impacto significativo en el mundo, o en la historia pero tu existencia le importa a alguien y, sobre todo, te tiene que importar a ti. Aunque el mar se lleve tus huellas en algún momento hay que tener en cuenta que han estado ahí, dibujadas en la arena. Y bueno, más cosas que ya sabes pero nunca viene mal recordar: si dedicas tu vida a satisfacer lo que los demás esperan de ti acabarás siendo alguien que no eres. Explota al máximo tu personalidad, no te engañes, no te mientas, no te escondas. No pidas perdón por serte fiel a ti misma, no le debes nada a nadie. No tienes que cumplir siempre las expectativas que los demás tengan sobre ti, tus metas las pones tú. Tu salud mental es igual (o a veces incluso más) de importante que la física, cuídate y quiérete mucho. Y ya está, sé que no he desvelado nada relevante para nadie y que he soltado un montón de clichés pero a veces cuando una está ahogándose viene bien que alguien le enseñe eche una mano para volver a la superficie (y esta metáfora es algo más personal que a lo mejor no todo el mundo entiende pero ahí queda).