22.6.17

no quiero ser así. no quiero sentirme así. no quiero vivir así. 
no puedo más.
no sé porque lo estoy intentando (otra vez) si sé que no voy a ser capaz de expresarlo con palabras pero después de todos estos años las pocas cosas que entiendo de mí misma es que escribir desenreda un poco el nudo de mi garganta (también ayuda esto de estar llorando, que las lágrimas limpian).
no he encontrado aún el denominador común de todos estos días de mierda, no he descifrado del todo el por qué de sentirme así de vez en cuando pero no me gusta nada.
es verdad que hay épocas en las que pasa más a menudo pero el problema es que en las buenas rachas se que volverá... esto de hundirme y sentir que me ahogo, esto de sentir que todo va mal (a pesar de que saber que no es verdad), esto de creer que no hago las cosas bien y que le estoy fallando a todo el mundo (incluso a mí misma... sobre todo a mí misma).
da igual, da igual... a lo mejor es que soy un desastre y ya está.


y, lo siento... he dejado de esforzarme en esto de escribir en este blog pero no es nada personal, porque últimamente estoy dejando de esforzarme en un montón de cosas... y estoy empezando a esforzarme en otras (y aunque no lo parezca es una buena noticia).

11.6.17

No debería ser tan difícil respetarnos, cuidarnos y entendernos. O, por lo menos, no debería ser tan fácil odiarnos, maltratarnos y hacernos tantísimo daño. De verdad, que no puede ser tan difícil hacer las cosas bien y aprender a cuidarnos mejor. ¿En qué momento nos hemos convertido en un virus tan dañino para este planeta y, a su vez, para nosotros mismos? ¿Cómo es posible que lo estemos haciendo todo tan jodidamente mal? ¿Qué está pasándonos y a dónde vamos a llegar? Tengo miedo y a veces ni si quiera creo que tenga fuerzas para hacer algo.

9.4.17

entre mis libretas y papeles he encontrado algo que escribí algún domingo hace tiempo y he recordado el sentimiento perfectamente:


ojalá no tener miedo de tantas cosas
ojalá saber controlarlo
ojalá poder salir corriendo a hacer lo que quiero
ojalá mi vida fuera del todo mía
ojalá escapar de esta jaula
ojalá ser más grande y valiente
ojalá entender lo que quiero decir
y sobre todo
ojalá decirlo

ojalá no estar escribiendo esto en un tren en el que no me apetece estar montada y ojalá mi móvil no se hubiera quedado sin batería para poder seguir escuchando mi música y no esa gente que grita al fondo del vagón. ¿sabes? ojalá

ojalá no ser quién soy o, mejor, ojalá poder serlo al completo.

4.4.17

Supongo que ya no escribo casi nunca porque últimamente pasan tantas ideas por mi mente que he dejado de ser capaz de gestionarlas y ordenarlas. Pero sigo aquí, con un montón de cosas que decir y un montón de historias que contar aunque estoy empezando a pensar que he perdido la facultad de hacerlo (yo que creía que escribir era una de las pocas cosas que podía hacer bastante bien). También puede ser, voy a reconocerlo de una vez, que me haya rendido un poco y haya decidido quedarme en leer, escuchar y ver las historias de los demás sin pararme a contar las mías. No es que sea el camino fácil porque vivo con la misma intensidad casi todas las historias y me afecta todo demasiado pero, eso sí, es el camino que menos esfuerzo me supone. O, tal vez, me he cansado de decepcionarme porque mis historias no iban a ninguna parte... ¿no?

10.3.17

prometí no releer más cartas antiguas, ni llorar por fotos viejas, ni volver a cantar tus canciones
suspiré todas las palabras que quedaban por decir y escribí todos nuestras caricias para tirarlas al fuego
escondí mis secretos debajo del colchón y lancé las mentiras por la ventana
pero aún así, no soy capaz de despegarme los recuerdos de la piel ni quitarme el olor a buenos tiempos
y las cosas que te cuento han dejado de tener sentido

19.2.17

Tengo uno de esos días y voy a ponerme seria. Tienes que tener claro que las personas de las que tienes que rodearte no son esas que están ahí sólo para las risas, los buenos ratos y las noches de fiesta. Las que cuentan, además de todo eso, están ahí en tus rachas malas cuando ni si quiera eres capaz de salir de la cama y que cuestionan tus "estoy bien" porque te conocen lo suficiente para saber que es mentira. Las personas que de verdad importan son las que cuando no podías tú sola han conseguido empujarte (incluso estando a kilómetros de distancia). No puedes olvidarte tampoco de que, a pesar de que a las tres de la mañana te entren las dudas de todo, sí que importas. A lo mejor tu vida no va a tener ningún impacto significativo en el mundo, o en la historia pero tu existencia le importa a alguien y, sobre todo, te tiene que importar a ti. Aunque el mar se lleve tus huellas en algún momento hay que tener en cuenta que han estado ahí, dibujadas en la arena. Y bueno, más cosas que ya sabes pero nunca viene mal recordar: si dedicas tu vida a satisfacer lo que los demás esperan de ti acabarás siendo alguien que no eres. Explota al máximo tu personalidad, no te engañes, no te mientas, no te escondas. No pidas perdón por serte fiel a ti misma, no le debes nada a nadie. No tienes que cumplir siempre las expectativas que los demás tengan sobre ti, tus metas las pones tú. Tu salud mental es igual (o a veces incluso más) de importante que la física, cuídate y quiérete mucho. Y ya está, sé que no he desvelado nada relevante para nadie y que he soltado un montón de clichés pero a veces cuando una está ahogándose viene bien que alguien le enseñe eche una mano para volver a la superficie (y esta metáfora es algo más personal que a lo mejor no todo el mundo entiende pero ahí queda). 


15.1.17

puta brújula.

has perdido el norte
y el sur...
y la brújula entera
pero lo peor es que te obsesiones en intentar centrarlo todo otra vez
te obsesionas
y no te das cuenta de que estás mirándolo al revés
el norte te ha perdido a ti
y el sur también
¿y sabes qué?
la brújula se lo pierde


8.1.17

debería estar escribiendo un trabajo (de los tres que tengo que hacer) o estudiando (para alguno de mis tres exámenes de la semana que viene) pero estoy aquí -otra vez- tirada en la cama intentando controlar mi ansiedad y concentrándome en cualquier otra cosa que no sean las pocas ganas que tengo de absolutamente todo y buscando fuerzas para terminarme la taza de café sin echarme a llorar y poder hacer algo con mi vida.
las palabras no quiero, no me apetece, no tengo ganas siguen viniendo a mi mente cada dos por tres y esa parte rebelde de mí sigue gritándome que por qué cojones tengo que obligarme a mí misma a hacer todas esas cosas pero todo eso sólo hace que me cueste respirar un poquito más y entonces es cuando digo "mira no, no puedo seguir así" y me pongo otra capítulo de una serie o incluso otra película -que, posiblemente, haya visto más de 10 veces ya- y durante ese rato tumbada en mi cama mirando a la pantalla del ordenador los problemas son de otro y las cosas casi siempre terminan bien. durante ese rato yo ni si quiera tengo que pensar demasiado y siento un montón de cosas diferentes y de verdad lo doy todo.
y es un ciclo sin fin porque cuando termino y vuelvo a pensar en la realidad me vuelvo a dar cuenta de que tengo mil cosas que hacer y me da dolor de cabeza y vuelvo a llorar y lo único que consigue relajarme es evadirme a un mundo que no es el mío durante otro rato más y no puedo salir de aquí porque de verdad que no quiero...
oh creo que necesito ayuda