13.4.16

Esto va a sonar absurdo pero hoy es el día internacional del beso y estoy pensando mucho en ello. No recuerdo haber pensado demasiado en ello en años anteriores, no recuerdo ni si quiera haber vivido ningún día internacional del beso pero ahora no dejo de pensar que no he besado a nadie hoy -y nadie me ha besado-. Y pienso en besos, en un montón de besos. Pienso que si todavía viviese en casa mis padres me habrían dado uno de buenos días, y me darían otro de buenas noches. Si todavía viviese en casa seguramente habría acabado besando a mi hermano en uno de mis abrazos espontáneos y, por supuesto, le habría dado otros mil a mi perra. Pienso en la gente de lejos a las que sí que les he mandado mensajes con besitos y en lo genial que sería habérselos podido dar de verdad. Pienso en todas esas personas que se merecen un beso -o incluso cientos-. Pienso en esas personas que querrían darme un beso. Qué triste, pienso, no tener ningún beso el día internacional del beso. Con lo bonitos que son. Pero entonces se me ocurre alguien que tengo cerca... y se merece un beso, y me daría un beso, y quiere un beso 

y se lo doy al espejo.

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