24.2.16

Superviviente.

Creo que hay veces que no te das cuenta de que te estás hundiendo hasta que tocas el fondo con la punta de los dedos del pie. Entonces, te da por abrir los ojos de golpe y ves todo el agua que te rodea y sabes lo mucho que va a costar volver a subir a la superficie porque ni si quiera recuerdas cuanto tiempo llevas bajando. Piensas en rendirte, porque en estos casos es casi la opción más fácil, piensas en sentarte ahí en el fondo rodeada de todo ese agua y soportar el dolor que causa toda la presión... incluso, por un momento, deja de importarte lo mucho que te cuesta respirar porque crees que será imposible conseguir el impulso suficiente que es necesario para llegar hasta arriba otra vez. ¿Has estado alguna vez ahí arriba? Tampoco estás segura. 

Pero...

De repente quieres respirar, quieres dejar de sentir toda esa presión y alejarte de todo ese agua. Y ya está
Ni si quiera sabes cómo ha pasado pero estás en la superficie otra vez -o casi- y te secas las lágrimas de la cara y te abrazas a la almohada y te tomas una taza de té o te fumas un cigarro, y miras por la ventana y suspiras.
Has conseguido sobrevivir -una vez más- a esa angustia en la que casi te ahogas de vez en cuando.


1.2.16

Plasmando reflexiones, una vez más.

Hay muchas cosas, muchísimas, que están mal en este mundo y he hablado, escrito, gritado o susurrado sobre la mayoría de ellas alguna vez. Quizá sobre algunos temas lo he hecho demasiado y corro el pequeño riesgo de resultar repetitiva o cansina pero necesito hacerlo, necesito plasmar en este pequeño rincón de internet muchas de las ideas, conversaciones o reflexiones que tengo de vez en cuando sobre las injusticias de las que somos testigos día tras día.
En fin, voy a intentar no irme por las ramas porque lo que quiero decir es, en realidad, demasiado simple: no me gusta vivir en un mundo que sigue sin tratar a todos sus habitantes por igual. No, no somos todos iguales -eso haría de este mundo un lugar aburrido y simple- pero estamos llenos de sorpresas y diferencias que hacen que cada uno de nosotros pueda llegar a ser fascinante e interesante. El hecho de que seamos tan diferentes debería hacernos más compresivos los unos con los otros, debería darnos ganas de conocernos y experimentarnos mutuamente, somos un bonito abanico de posibilidades; hay gente de todos los colores, sabores, olores, ideas, gustos, voces, tamaños... y nos desaprovechamos. Nos desaprovechamos y nos menospreciamos, nos hacemos daño porque esta sociedad, que a veces odio tanto, nos ha metido en la cabeza que tenemos un patrón que seguir. Un molde al que adaptarnos porque si nos salimos de él no van a aceptarnos. Ya lo he dicho alguna otra vez y lo vuelvo a repetir: si cuando éramos pequeños cambiábamos los cromos que teníamos repetidos, ¿por qué nos empeñamos en hacer lo contrario con las personas? ¿por qué razón dejamos de lado a la gente que no comprendemos en vez de intentar comprenderla y formarnos y crecer todos un poquito más? 
No son preguntas de las que necesite una respuesta, sé la respuesta igual que todo el mundo, entiendo por qué esta sociedad tiende a discriminar al diferente sólo intento hacer que al menos esto haga reflexionar a alguien, es mi pequeño granito de arena porque me duele. Me duele que en pleno s. XXI con todas las cosas que hemos conseguido mejorar y empezar a hacer bien todavía haya gente destrozada de una forma abrumadora por no poder ser libremente quien es, quien quiere ser. Me encantaría poder hacer que todo el mundo entendiese que puede ser mujer, o puedo ser hombre o las dos cosas o ninguna de las dos y que mi orientación sexual, la forma que tengo de vestirme o las personas con las que me junto no definen quién soy; que son sólo una parte de mí. Todas esas cosas son solo pequeños factores de mí, al igual que mi color de ojos, mi corte de pelo, mi canción favorita y esa mancha de nacimiento que tengo en el hombro derecho. Soy un conjunto de un montón de cualidades (y defectos, un montón también) y el derecho a ser todo eso con total libertad debería ser algo incuestionable, algo que se de totalmente por hecho... nunca nadie debería decirme qué debería ser o qué debería gustarme. ¿Por qué mi color de piel, mis genitales o mi lugar de nacimiento van a determinar más aspectos o comportamientos de mi vida que mi color de ojos, el tamaño de mi pie o el nombre de mi madre? 
Hemos tenido tantísimos años para evolucionar y entender esto que todavía me sorprende que siga teniendo que pensar en esas cosas, que siga sintiendo la necesidad de escribir esto porque me siento casi culpable de vivir en un mundo que haga sentir a alguna gente que no merece ser parte de él por cosas tan absurdas, o que ponga a unos por encima de otros por factores tan irrelevantes (y, podría incluir otro todavía más absurdo y son esos números ficticios o trozos de papel que dejamos que gobiernen nuestro mundo: dinero). 
Para terminar, voy a hacer una lista de cosas que creo que tendríamos que tener muy en cuenta pero a veces pasamos por alto y unas cuantas imágenes que a veces valen más que mil palabras:
- No se puede juzgar a alguien por las apariencias, es un grave error.
- Todos hemos llegado a este mundo de la misma forma, para hacer nuestro camino y tenemos derecho a pisar de la forma que queramos (o podamos).
- Acabaremos todos igual, antes o después, tu vida no será mejor por destrozar la de alguien más.
- Supongo que siempre habrá gente mala que consiga cosas que no merece, lo importante es saber diferenciar a ese tipo de gente de la gente que de verdad vale la pena.
- La gente que vale la pena a veces pasa desapercibida, hay que conocerse.
- Eres la persona más importante que habrá en tu vida, aunque el resto no lo sepa hacer: cuídate tú, valorate tú, quiérete tú.
- Si puedes, ayuda a los demás.
- No te creas todo lo que oigas por ahí (sobre todo lo que oigas en la tv), investiga y aprende por tu cuenta. Siempre hay algo más allá.