25.10.15

Comodín.

"Lo siento, sé que no debería estar aquí, sé que perdí ese privilegio y que ya no puedo pedir tu ayuda a gritos siempre que la necesite o, aunque no me guste reconocerlo, siempre que te necesite. Lo sé y lo siento, pero eres mi comodín de la llamada y hay muchas preguntas que necesito que (me) respondas. Sabes que siempre habrá cosas que no entenderé, y no puedo evitar sentir que sólo tú puedes explicármelas, así que por eso tiendo a correr hasta ti cada vez que empiezo a sentirme confusa otra vez. Lo he intentado y sé que podría dejar de pedir tu ayuda, sería capaz de dejar de necesitarte pero sólo dejándome de interesar por las respuestas, sólo si dejase de preguntarme esas cosas que sólo tú puedes responder. Pero eso sería rendirme al hecho de que hay cosas que nunca sabré porque tú ya no quieres explicármelas y como no se me da bien rendirme, ni dejar preguntas en el aire, ni olvidarme de lo que quiero... supongo que no puedo alejarme lo suficiente y siempre acabaré volviendo. Y lo siento, porque sé que no debería estar aquí, pero también sé que no podría estar en cualquier otro sitio ni con cualquier otra persona."

¿Sabes cuál es tu problema? Que te concentras tanto en usar el comodín, que se te olvida que te sabes la respuesta. Y te juro que la sabes.

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