12.4.15

Vuelvo a mirarte una vez más para asegurarme de que estás aquí de verdad y no es solo un sueño, intento acercarme para rozarte y confirmar que existes de verdad y no solo eres parte de mi imaginación. Pero estás aquí, con tu sonrisa ingenua y tu mirada eterna que me hace sentir tan viva y no puedo creer lo mucho que me apetece abrazarte, tocarte y que te quedes aquí tan pegado a mí todo el tiempo del mundo o más.
Además, resulta curioso la cantidad de palabras que intentan ordenarse en mi mente sin ningún resultado. Hay en realidad tantas cosas que quiero decirte que no consigo decir ninguna y, extrañamente, también me apetece este silencio o quizás estaría bien que dijeses algo tú. Algo como que también te alegras de verme, que también habías soñado quinientas veces con encontrarme aquí. Me siento tan absurda sintiéndome tan bien, como si esto no fuera para mí, como si que alguien me hiciera sentir tan bien estuviera completamente fuera de mi alcance, como si esa idea solo pudiera formar parte de mi propia utopía. Y, de repente, es como si me leyeras la mente o lo vieras en mi forma de mirarte o en mi forma de actuar -esto de tocarme el pelo y morderme el labio- y empiezas a hablar...

Ojalá supiera de dónde sale esto o en qué estaba pensando cuando lo escribí, lo encontré por ahí entre textos inacabados guardados en mi ordenador, y ni si quiera yo sé cómo termina.

1 comentario:

  1. Sin embargo me gustó mucho el final sin ser precisamente el final, muy hermoso.
    Un beso.

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