29.12.14

Diciembre y sus cosas.

Es evidente, está aquí ese sentimiento inevitable de finales de diciembre. Ya sabéis, rebobinar el año que termina y intentar predecir el que se aproxima. Y este año no sé qué resulta más maravilloso, el hecho de pensar en lo importante y decisivo que ha sido el 2014 para mí, o imaginar todo lo que me traerá el 2015. 
Supongo que da igual, el pasado es pasado y el futuro no lo puedo adivinar pero cada vez tengo más claro que hay un montón de posibilidades y puertas que abrir y cosas que descubrir y experiencias que vivir y.. que estoy preparada. No digo que esté lista para afrontar todo lo que pueda pasar, no lo estoy y eso lo tengo claro. Pero creo que estoy preparada para rendirme a la incertidumbre, que me da igual, que lo que sea será. Sin caer en la trampa de dejarme llevar del todo porque algunas cosas las decido yo, vamos a dejar de lado lo de "eso es imposible" porque, vamos a ver... estoy segura de que a todos los grandes inventores de los grandes inventos del mundo hubo alguien que les dijo: estás loco, eso es imposible. Imaginad que todos nos rindiésemos a eso. Eso sí, es un poco triste que necesitemos un fin de año para decir todo esto, el 1 de enero es tan buen día para empezar a plantearse la vida como puede llegar a ser un 17 de junio (por ejemplo). Tened eso en cuenta. 
Y, respecto al año que termina, no puedo sentirme más orgullosa porque de verdad diría que ha sido el mejor año de mi vida y todo porque he empezado a ser yo de una forma intensa y genial. No hay nada más bonito que encontrarse, por fin. He hecho realidad algunos sueños, he llenado mi calendario de buenos momentos y de buenas personas y de algunas historias que recordar para siempre y es todo lo que necesitamos para decir que ha sido un buen año. Que al final los malos momentos no cuentan, pero valen... ya sabéis, para aprender de los errores y valorar lo bueno y para saber lo que vale y lo que no (odio sonar tan a tópico y frases hechas, pero no es mi culpa que nos hayamos acostumbrado tanto a algunas verdades importantes que empiecen a parecer falsas).
Tengo que confesar que llevo un mes sin publicar nada y es porque diciembre me entristece, no es un buen mes para mí sin ninguna razón aparente. No me gusta la navidad, así que no voy a desearos unas felices fiestas porque me parece un poco hipócrita. Pero a pesar de todo me encuentra increíblemente bien y me apetecía escribir algo, quizás con intención de contagiar mi repentino optimismo, un optimismo real... que no tiene nada que ver con este espíritu navideño que considero tan falso (sin ánimo de ofender) y consumista. Es un optimismo realista (aunque cueste creerlo). O sea, que sigo siendo consciente de que el mundo es una mierda y lo seguirá siendo a no ser que empecemos a cambiar mucho las cosas... pero sé que puedo cambiar yo o gustarme yo si no gusto a nadie más, y quererme y controlarme, y aportar mi granito de arena al mundo, por mí y por los míos. A lo mejor parece egoísta, pero es que es mi vida y tengo que ser egoísta. Todos deberíamos serlo (en alguna medida).
Lo siento, no voy a desearos tampoco un feliz año nuevo... os deseo una vida intensa, que resulta más productivo, necesario y puede que hasta original. Vivid, que solo tendréis una vida, y es vuestra y solo vuestra... y ya está.


2 comentarios:

  1. Muy lindo lo que escribir. Cuando quieras pasate por mi blog, estoy iniciandome. Nos vemos!

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  2. Muy buen texto, me ha gustado mucho lo de que cada día es bueno para plantearte tu vida. Tendemos a esperar a grandes fechas, a horas puntas, cuando cualquier instante es bueno para empezar algo nuevo. Un besito :)

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