29.11.14

"Nunca te he contado lo genial que es volar, ojalá tú también pudieras experimentarlo. Recuerdo el día en el que supe que, por fin, había aprendido a volar y llegaba la hora de abrir mis alas y dejarme llevar. Antes de despegar siempre cierro los ojos y respiro hondo, abro mis alas y las agito con fuerza mientras me impulso con los pies. Esa es una de mis partes favoritas de saber volar, cuando siento que me estoy alzando del suelo, que estoy dejando atrás tierra firme y puedo ver como se aleja (o como me alejo yo, en realidad). Después, cuando ya decido no subir más y estiro mis alas dejando de agitarlas para dejarme llevar. Entonces siento que el viento me mece a su antojo por el cielo, y puedo verlo todo desde ahí arriba y todo se ve más pequeño, casi insignificante y me apetece gritar lo feliz y libre que soy (o que me parece ser en ese instante). Ahí es cuando siento que podría hacer todo lo que me propusiera, que podría ser cualquier cosa, que podría ir a cualquier lugar... y puede que me equivoque, que olvide mis limitaciones por el momento de éxtasis o la emoción y que no sea capaz de razonar y pensar en los problemas pero he ahí la cuestión.. ¿para qué quiero pensar en limitaciones y evaluar problemas si puedo volar? Esa es lo mejor de saber volar: volar."

Y justo después de una sonrisa le vi cerrar los ojos, respirar hondo, abrir sus alas y despegar. Ojalá  yo también supiera volar. 





2 comentarios:

  1. Volar es algo que me apasiona desde niña, una pena que yo no lo pueda hacer de manera natural como esos búhos tan bonitos de las fotos.
    Un abrazo.

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  2. Qué texto más tierno! Ojala poder volar y experimentar todo lo que mencionas, tener todo el día los pies en la tierra es agotador. Un beso enorme y felices fiestas :)

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