29.11.14

"Nunca te he contado lo genial que es volar, ojalá tú también pudieras experimentarlo. Recuerdo el día en el que supe que, por fin, había aprendido a volar y llegaba la hora de abrir mis alas y dejarme llevar. Antes de despegar siempre cierro los ojos y respiro hondo, abro mis alas y las agito con fuerza mientras me impulso con los pies. Esa es una de mis partes favoritas de saber volar, cuando siento que me estoy alzando del suelo, que estoy dejando atrás tierra firme y puedo ver como se aleja (o como me alejo yo, en realidad). Después, cuando ya decido no subir más y estiro mis alas dejando de agitarlas para dejarme llevar. Entonces siento que el viento me mece a su antojo por el cielo, y puedo verlo todo desde ahí arriba y todo se ve más pequeño, casi insignificante y me apetece gritar lo feliz y libre que soy (o que me parece ser en ese instante). Ahí es cuando siento que podría hacer todo lo que me propusiera, que podría ser cualquier cosa, que podría ir a cualquier lugar... y puede que me equivoque, que olvide mis limitaciones por el momento de éxtasis o la emoción y que no sea capaz de razonar y pensar en los problemas pero he ahí la cuestión.. ¿para qué quiero pensar en limitaciones y evaluar problemas si puedo volar? Esa es lo mejor de saber volar: volar."

Y justo después de una sonrisa le vi cerrar los ojos, respirar hondo, abrir sus alas y despegar. Ojalá  yo también supiera volar. 





16.11.14

Sunday's issues


Sé que el día que aparezcas en mi vida sabré que eres tú, no hablo de chispas al mirarnos ni nada por el estilo. Hablo de que el día que una sonrisa tuya o una conversación o una mirada me haga sentir que estoy en el lugar adecuado con la persona adecuada sabré que habrá merecido la pena la espera (aunque, en realidad, ni si quiera estoy esperando). Nunca he estado enamorada, y no sé mucho al respecto pero tengo claro que lo más importante para mí será que me hagas sentir especial, extasiada y cómoda porque no pienso pasar por episodios de intensa gilipollez o lo de sentirme desgraciada pero seguir intentando que todo funcione, no pienso caer en una rutina que no me haga sentir nada. Eso sería ser demasiado hipócrita y convertirme en algo que odio y, lo sabrás cuando me conozcas, no valgo para eso. Voy a confesar de que hoy (sin que sirva de precedente) tengo ganas de que aparezcas, me apetecen abrazos, besos y sexo fortuitos con una persona que me haga sentir bien y alguien con quien compartir esas historias tontas que solo tú, seas quien seas, llegarás a entender y no sé. Tal vez estoy hablando por hablar, tal vez solo sea domingo y ya está.
Los domingos son un día de comerse la cabeza.