3.10.14

La culpa es de quién decidió que había que meter números en nuestra vida a diestro y siniestro, del que decidió que era mejor contarlo y ordenarlo todo. Separar la vida en siglos, años... y los años en meses, los meses en días, los días en horas, ya sabes. La culpa es de quién decidió que se podía llegar pronto o tarde, que se podía tener mucho o poco, que habría ricos y pobres, altos y bajos, gordos y flacos. La culpa es de la manía que tiene el ser humano de querer controlarlo todo, etiquetarlo todo, entenderlo todo, descubrirlo todo. Por eso estoy aquí contando minutos mientras te espero, porque llegas tarde, y tengo ya en mente lo que me costará el café que voy a tomarme en la cafetería de la esquina (en la cuarta mesa), al lado de aquella niña pequeña con su abuela y la rusa que toca la guitarra para ganar algo de pasta. Y así nos va. Que cada día creemos controlar más y controlamos menos. Se nos pasa la vida intentando entenderla y al final nos damos cuenta de que dan igual 20 que 80, que lunes o viernes, que arriba o abajo, que todo o nada porque, a lo mejor, lo que importa de verdad no se puede contar, entender ni controlar y ya está. Pero da igual, solo estoy buscando a alguien más que culpar por el desorden de mi mente. Puede que no lo quiera ordenar, me gusta así. 

2 comentarios:

  1. ¿Por qué no hay un botón de me encanta? De verdad, un texto más que genial, hacía tiempo que no leía algo que me gustará tanto, algo diferente y sin duda, muy cierto. Cada día creemos controlar más y controlamos menos, es que tienes toda la razón del mundo así que no puedo añadir nada más a parte de que si, me ha gustado tu texto.
    Un beso enorme :)

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  2. Esta entrada es genialosa (no sé, me ha gustado la palabra). Es cierto, cada día queremos controlar menos pero en el fondo no controlamos nada. Leyéndote me he dado cuenta de lo desesperante que soy a veces, siempre tengo un numero en la cabeza, el tiempo medido, los escalones hasta mi clase en el quinto culo, las horas hasta la merienda...intentare corregirme. Prometido queda.

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