3.9.14

La historia de cómo cada día consigue levantarse de la cama tras oír el irritante sonido del despertador, la historia de cómo cada día cumple su rutina, sigue las instrucciones y pautas marcadas para su vida, la historia de cómo cada día se conforma con lo que hay, sin quejarse, sin soñar, sin luchar, sin más. La historia de cómo cada día es igual que los demás, la historia de cómo cada día no cuenta... porque no hace que cuente, porque no es valiente, porque no se deja llevar por el instinto en busca de la verdad, ni corre a otro lugar en el que estar más a gusto. La historia de cómo cada día malgasta veinticuatro horas haciendo lo que tiene que hacer y no deja ni un segundo para hacer lo que quiere hacer. La historia de su vida, que no vale, porque no es vida... porque no la está viviendo, porque no sabe lo que es vivir. Y yo.. 
Y yo no quiero acabar así.




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