22.5.14

Largos minutos de espera.

Me concentro primero en su corta melena castaña, ondulada, acariciándole la cara y rozándole los hombros. Después miro profundamente sus ojos color miel, devolviéndome la mirada con gran intensidad (o es lo que me parece a mí), las largas pestañas, las cejas, la frente. Mi quedo un rato mirando la cara, redonda, con una barbilla alargada, una nariz también bastante redonda y los finos labios (demasiado finos, quizás). Sonrío, sonríe. Es curioso, siento como que estoy mirando a otra persona, pero en realidad soy yo: mi reflejo en el espejo. Decido retirar la vista porque temo disgustarme demasiado con lo que veo, ya que tengo que pasar el resto de mi vida con esa cara (más los efectos secundarios del paso del tiempo... que ya vendrán).
Me siento en mi cama tamborileando con los dedos en mis muslos, las esperas a veces se vuelven interminables. Y siento que llevo esperando toda mi vida, y es que a lo mejor de verdad llevo esperando toda mi vida. Suena triste pensarlo pero en realidad la mayoría de nosotros pasa su tiempo esperando algo (algo mejor, probablemente) y, por supuesto, nos olvidamos de vivir y lo que tenemos nunca nos parece suficiente. Decido, también, dejar de pensar en eso porque no necesito autodestruirme, no quiero hacerlo. Con los años he aprendido que debo ser mi mejor aliado, con los años he aprendido muchas cosas, en realidad.
Vuelvo a mirar el teléfono como si con mirarlo fuera a empezar a sonar. Pienso en leer mientras espero pero sería injusto para el libro y el autor porque no podría concentrarme demasiado en sus palabras. Mi corazón está acelerado y me recorre una electricidad por todo el cuerpo, llamemoslo nervios y miedo, tal vez incluso pánico. Intento (sin mucho éxito) expulsar de mi mente todos los pensamientos negativos y concentrarme en lo bonito que será si lo consigo. Con malditos '¿y si no?' a intervalos. Oigo una puerta cerrarse de golpe y no puedo evitar sentir la metáfora de la situación, y me digo para mis adentros: ojalá no se cierren más puertas. El portazo en el que pienso sonaría más fuerte en mí, y dolería más.
Me acerco a la ventana y observo detenidamente a la gente del parque que hay junto a mi casa, la mayoría son niños, inocentes y felices. Porque no saben lo que es la vida, y además les da igual. Echo de menos los tiempos en los que me daban igual las cosas, cuando no me preocupaba demasiado por nada y sólo intentaba ser feliz. Me arrepiento de haber crecido, de haber aprendido tantas cosas al cabo de los años, me arrepiento del paso del tiempo como si fuera culpa mía (aunque en realidad sé que es inevitable). De pronto tengo incontrolables ganas de gritarle a esos niños que no crezcan, o que no esperen nada, que no se pasen la vida esperando una llamada de teléfono como yo. Pero no lo hago, porque a esos niños les dará igual lo que yo pueda decirles. Y tampoco quiero parecer una loca.
Entonces se me ocurre comerme una manzana o algo así, pero me imagino contestando al teléfono con la boca llena y lo añado a la lista de malas ideas de hoy.
Y entonces vuelvo a mirar el teléfono, y empieza a sonar. Aguanto unos segundos antes de contestar porque llevo tanto tiempo imaginando como sería esa llamada que temo que siga siendo mi imaginación, pero no, el sonido es real. Me acerco y pulso el botón de descolgar con la mano temblorosa y el pulso a mil por hora...
- ¿Sí?

En honor a la incertidumbre de estos días de: ¿aprobaré o no aprobaré?

3 comentarios:

  1. Lowl, me ha re-que-te-encantado el texto. Es... ¡wow! Me he quedado con unas ganas por dentro de saber de qué se trataba la famosa llamada, ay. Unas descripciones preciosas, cautivadoras, dignas de ser releídas y recitadas y, y, y... ¡y de todo, vaya! No sé, estoy sin palabras, tú las has dicho por mí.

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  2. ¡Hola! ^^
    Ha sido una casualidad de la vida descubrir este precioso rincón, y he de decir que.... ¡qué belleza de casualidad! Me ha encantado descubrir este hermoso rincón, me encanta la manera tan sincera y profunda que tienes de escribir, de transmitir tanto uniendo las palabras de una manera tan cuidadosa para formar frases tan increíbles.

    La entrada es increíble, es muy intensa y logras mantener la intriga en todo momento. Ese "-¿Sí?" final ha terminado de rematarme, me he quedado con unas inmensas ganas de descubrir lo que escondía la llamada.
    Eso es todo, ha sido un placer descubrirte. ¡Gracias por darle un poquito más de magia al mundo con tus palabras, espero que seas muy feliz!

    Un beso.
    Windflower.

    laladronadepalabras7.blogspot.com

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  3. Y quién era? Menuda intriga!
    Me ha encantado el texto, escribes de fabula y está claro que sabes como mantener la tensión.. me muero por leer la siguiente entrada ☺

    Te espero por mi rincón http://sobrenuestrosrestos.blogspot.com.es ♥

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