30.8.13

Historias de razones para escapar (2)

No tenía muy claro en qué momento aquello que le hacía feliz se convirtió en una pesadilla, no podía decir con exactitud cuando su hogar pasó a ser su cárcel pero estaba cansada de todo. Estaba cansada de levantarse cada día y acostarse cada noche pensando en la idea de acabar con su vida, y no ser capaz. No podía soportarle, a él, a sus continuos gritos e insultos. Odiaba su trabajo, de hecho, odiaba todo lo que formaba parte de su vida. Sus sueños y deseos de cuando era joven se habían alejado tanto de ella que ni si quiera recordaba lo que un día quiso conseguir. 
Hay días que son exactamente iguales que el resto pero te cambian la vida, por alguna extraña razón. Una mañana de un día cualquiera se levantó y en vez de prepararse para ir a trabajar recogió todas sus cosas en una maleta y escribió una nota sencilla, directa y clara: 'no aguanto más, me voy. Por favor, no me busques.' 
Después con el poco dinero que tenía en el bolsillo cogió su coche y salió de la ciudad, escapó... porque era lo que necesitaba.

'Pueden pasar muchas cosas que te hagan escapar a otro lugar, huir no siempre es de cobardes. A lo mejor solo huyes para encontrar algo mejor, no es una huida... es una búsqueda.' 
- Ella encontró su libertad, y nuevos sueños.  


10.8.13

Historias de razones para escapar (1)

Todo empezó el día que decidí ir a la fiesta de cumpleaños de un tío que me había dejado cuatro o cinco días antes, (¿por qué dejar a tu novia cinco días antes de tu cumpleaños? preguntárselo a él porque a mí no me lo dijo). Cuando entré me miró como si le sorprendiera que estuviera allí, aunque en realidad lo que le sorprendía es que llevase puesto mi mejor vestido, que me hubiese rizado el pelo, que llevase los labios rojos y que estuviera sonriendo. Lo noté en su mirada en cuanto me vio entrar, lo gracioso es que me pareció notarlo en la mirada de todo el mundo. Como si todos pensases que no iba a aparecer por allí, aunque estuviera invitada (incluso ayudé a organizarla). Notaba en sus miradas que me imaginaban tirada en mi cama llorando, tal vez. Aunque sobre todo lo notaba en la suya, supongo que porque era la mirada que más conocía de todas. También la que más me gustó, la mirada que más quise, la mirada de la que algún día me había enamorado (quiero pensar que fue así). Pero las cosas cambian y ahora odiaba esa mirada, odiaba absolutamente todas las miradas de aquel lugar, no solo porque se clavaran en mi expectantes imaginándome derrumbada y sorprendiéndose por mi sonrisa, las odiaba porque... se habían convertido en un martirio, las odiaba porque eran odiosas. Y por esa misma razón me había puesto mi mejor vestido, me había rizado el pelo, me había pintado de rojo los labios, y por ese odio también llevaba esa sonrisa en la cara... y mi mirada gritaba: miradme, no lo habéis conseguido, soy feliz. Me acerqué a él y sin deshacer mi sonrisa le dije: felicidades, fue la única palabra que pronuncié en toda la noche. Algunos se acercaron a mí diciéndome 'hola, ¿qué tal?' y demás cortesías absurdas y crueles, no les contesté. Me limité a sonreír, porque me gustaba saber que les reventaba mi sonrisa, me gustaba tanto que incluso empecé a sonreír de verdad, por puro placer. Después me serví una copa y tomé la decisión de buscar miradas lejos de allí, en otros lugares del mundo o algo. Miradas que me dijesen: oh, que alegría verte aquí... te sienta bien ese vestido. Con la segunda o tercera copa fue cuando decidí a dónde iría, y cómo iría. A la quinta creo que fue cuando salí de allí, regalándoles mi sonrisa por última vez a todos los presentes (tal vez la acompañé con un obsceno gesto con mi dedo corazón, no lo recuerdo demasiado bien).
Unos días más tarde cogí un tren, con un destino no demasiado claro, pero tampoco tenía claras mis ideas... preferí improvisar. Y aquí estoy, en ninguna parte, con sonrisas felices.
'Pueden pasar muchas cosas que te hagan escapar a otro lugar, huir no siempre se de cobardes. A lo mejor solo huyes para encontrar algo mejor, no es una huida... es una búsqueda.' 
- Yo encontré mi sitio.


5.8.13

He decidido que la sencillez es más bonita, respecto al blog. Le he dado un cambio de look y estoy bastante contenta con él. Sin tanto adorno y tal queda como más resaltado el propósito de este hueco en internet que no es otro que enseñaros lo que soy capaz de escribir. Es una buena metáfora, lo de la sencillez para que queden clara las intenciones y todo eso... quizás debería de plantearme hacer lo mismo con mi vida. Volverla sencilla y dejarlo todo más claro, puede que todos deberíamos de hacer lo mismo. Pero nos va lo complicado, qué le vamos a hacer. No tengo muy claro si todavía hay gente que lee este blog, lo cierto es que creo que no debería de seguir escribiendo aquí pero voy a seguir haciéndolo por no hacer lo que creo que debo hacer y porque me gusta, me gusta escribir aunque nadie lo leyese. Además esto del cambio me anima a seguir utilizándolo, espero que os guste y que me deis vuestra opinión. Que los comentario no cuestan dinero, prometido. Y ya está, creo que eso es todo lo que hoy tenía qué decir.
Os dejo algunas cositas por aquí:






3.8.13

¿Sabéis cual es el problema? Que la felicidad solo dura un momento. Dura exactamente el tiempo en el que tardas en darte cuenta de que las cosas podrían volver a ir mal, o en el momento que recuerdas que nada es para siempre y que el mundo a veces resulta una mierda. La felicidad es cuando olvidas esas cosas, por eso dura poco.... porque no somos capaces de olvidarnos de todo durante mucho tiempo al final nos da por recordar, por pensar en las experiencias pasadas o quién sabe qué. El caso es que está en nuestras manos ser felices eternamente pero tampoco nos conviene, acabaríamos acostumbrados a ese modo de vida 'feliz' y necesitaríamos cosas diferentes para recuperar esa felicidad de la que hablo, pero solo dura un momento. Dura un momento porque no se puede mantener un sentimiento durante mucho tiempo, porque el paso de los minutos lo va cambiando todo. Y así está bien, porque si no sería todo demasiado subrealista. Y joder, no podemos ser felices eternamente porque seguimos viviendo. Lo de: 'y fueron felices para siempre' solo funciona como final. Final de una peli, cuento, libro, o... vida.