13.6.13

Para decisiones: café y tarta de chocolate.

Entró agotada y desganada, abriendo la puerta casi con dificultad porque no le quedaban fuerzas. Sus ojos estaban secos de tanto llorar, se acercó a la barra y se sentó soltando un suspiro que mataría de pena a cualquiera. El camarero la miró intrigado, era una chica muy guapa pero le faltaba una sonrisa, y su mirada estaba triste y perdida.
- ¿Qué va a tomar? - le preguntó acercándose, ella sin levantar la mirada de la barra murmuró:
- Decisiones... - después inmediatamente alzó la voz para responder al camarero creyendo que él no había oído su respuesta anterior, dijo:
- Un café con leche, por favor. - El camarero asintió, aunque la joven no lo miraba. Ella se echó el pelo hacía atrás dejando sus rizos caer por su espalda y se puso el pelo que le quedaba en la cara detrás de la oreja. Por primera vez desde que entró al bar miró al camarero, era un chico joven y no estaba mal. Él sonriente se acercó a ella, y le puso un café calentito enfrente, después también un platito con un trozo de tarta de chocolate.
- Las decisiones se toman mejor con el estómago lleno, además, el chocolate sienta bien. - Dijo guiñándole un ojo, la chica intentó sonreír y le miró a los ojos. El joven sonriente añadió: invita la casa. Después se alejo dejando a la joven con su café y su trozo de tarta. Ella volvió a suspirar, después echó el azúcar en el café y empezó a darle vueltas, sin ser muy consciente de sus movimientos, su mente estaba lejos. Unos segundos después cogió un trozo de tarta con el tenedor y se lo metió en la boca, el sabor del chocolate le hizo sentirse algo mejor además no recordaba la última vez que había comida tarta. Miró al joven camarero que estaba de pie algo más apartado, sin hacer nada ya que no había muchos más clientes en el bar.
- Está muy buena la tarta. - Dijo la chica, y entonces, de repente, por un momento olvidó de todos los problemas, se olvidó incluso de todo lo que había llorado los últimos tres días y sonrió, sinceramente. El camarero se acercó a ella.
- Sienta bien el chocolate, ¿verdad? - La joven asintió, y se entretuvo charlando con aquel chico mientras se terminaba su café, y su tarta. Las decisiones se tomaron solas: el tiempo todo lo cura, el destino tiene algo preparado para todos, solo hay que dejarse llevar y luchar por seguir.


2 comentarios:

  1. La verdad es que me pareció un bonito relato, es muy "ÑPAOYNGOUS". La verdad es que impresiona como se abren y se cierran puertas al largo de nuestras vidas...

    Un beso :)

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    1. muchas gracias, me alegro de que a alguien le gusten mis pequeños relatos, un beso.

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