27.12.11

- Eh... hola...
- Dios mío... hola... ¿has vuelto?
- No, todavía no me he ido, es que se me ha olvidado el billete.
- Ah, claro...
- Bueno, no me apetece despedirme otra vez así que, me voy.
- No... por favor.
- ¿Qué?
- No te vayas... no quiero que te vayas...
- Pero... ¿a qué viene esto ahora?
- Verás, sé que dije que me daba igual que te fueras, que me alegraba por ti... que ya no te quería y todo eso. Sé que estos meses me he comportado cómo si solo fueras una compañera de piso más... cómo si fueras igual que los otros tres, y de verdad que hasta yo mismo lo creía, lo nuestro no funcionó y ya no nos queríamos de esa forma... eso lo tenía claro, y tenía claro que solo eras una más del grupo y... nunca imaginé que te echaría tanto de menos...
- Pero... sigo sin entender lo que dices, sólo ha pasado un día desde que me fui al hotel, ni si quiera me he ido todavía a París. Ya tenéis nueva inquilina... ¿qué pasa?
- Lo sé, pero ayer a la noche antes de irme a dormir eché de menos ver tu vaso de leche sin terminar en el fregadero...
- Siempre me echabas la bronca por estropear leche todas las noches.
- Ya, ya, pero lo eché de menos... y esta mañana he echado de menos verte con carita de sueño y tu pijama rosita en el desayuno. Y al mediodía he ido inconscientemente a echarle comida a tu gato...
- Odias que te mande echarle comida a Leis...
- Pues he ido... y me he encontrado a la nueva inquilina medio en pelotas follando con el vecino, porque ahora esa es su habitación ¿sabes? Y ya no están todos tus posters de Los Beatles, ni esas fotos por todas las paredes... ni si quiera la nuestra del día que fuimos al parque de atracciones, que por cierto... tampoco está el peluche que ganaste aquel día, encima de la cama... echo de menos hasta el horrible peluche verde. Y hecho de menos que metas el dedo en el bote de nocilla... y... esa sonrisa inocente cada vez que me pides que vaya yo a hacer la compra cuando te toca a ti... Hoy te tocaba a ti, y no has ido... Y se han acabado los donuts, mañana a Ana le va a dar un ataque cuando no vea donuts para desayunar. La culpa será tuya...
- Pero... yo ya no vivo aquí...
- Lo siento, no puedo asumir que te vas, no quiero pensar que esta noche estarás en París... Antes he estado hablando con Ana y Ángel. Les he dicho que te echaba de menos... y sus palabras han sido: no dejes que se vaya, no cometas el error de perderla para siempre, porque te arrepentirás. ¿Sabes qué? He cometido demasiados errores en mi vida, creí que el mayor error de mi vida fue discutir con mis padres, irme de casa y venirme a la ciudad solo dejando todo atrás para trabajar, pero sé que no lo fue, porque aquí conseguí un gran trabajo, gano bastante dinero y lo más importante... te conocí a ti, y me enamoré, me hiciste cambiar... pasé de ser un capullo egocéntrico y egoísta a ser alguien mejor... y ahora no voy a cometer el error de dejarte ir, porque me arrepentiré, porque te quiero, y creo que eres la única persona que me he hecho sentir así.
- Yo... es que... joder, eres un imbécil. Solo tenías que habermelo dicho, si el primer día que comenté lo de París me hubieses dicho que no me fuera, me hubiese quedado contigo... pero ya es tarde... mi avión sale dentro de dos horas y ya hay alguien ocupando mi habitación y...
- No necesitarás esa habitación. Quiero que estés conmigo, nos compremos una casa si hace falta...
- ¿Y la beca de París?
- Pues nos vamos a París... pero no quiero perderte, no puedo perderte, te quiero.
- Que le den a la beca joder, odio el francés... Me quedo contigo, no quiero ir a París, te quiero a ti.

Y creerme, ninguno de los dos pudo controlar las lágrimas que corrían por sus mejillas, y los dos susurraron todas esas palabras para después fundirse en un suave, tímido y eterno beso, y creerme, yo lo vi... y ese beso  hizo temblar el piso, la calle, la ciudad... hizo temblar el mundo entero, incluso París, dónde unos estudiantes esperaban a su nueva becaría, que nunca llegó...

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